miércoles, 15 de junio de 2016

Hiperconectado y sobreestimulado


Estamos hiperconectados, tenemos al menos de 3 a 4 redes sociales y entre 1 y 2 plataformas de mensajería instantánea que nos mantienen sobreestimulados, esto, no sólo nos abstrae del ahora, sino que muchas veces ni nos permite ver lo que tenemos en frente; algo tan sencillo como salir a comer, que si bien ya paso la moda de publicar en Instagram el plato que nos sirven y en muchos sitios está el cartel de “quien coja primero el celular paga”, aún nos cuesta mirar al otro,  regalarle y regalarnos ese momento. 

Pero nadie sabe lo que se siente, hasta que lo vive en carne propia. Era uno de esos días en los que uno sólo quiere atención, cariño y que lo escuchen, así la solución inmediata a su problema no estuviera cerca, sin embargo, lo que recibí fue un ser humano atado a su dispositivo móvil, completamente absorbido por sus 666 seguidores en Twitter y sus al menos 4 conversaciones en WhatsApp, yo sólo era una mortal con el ánimo en el piso, con lágrimas en los ojos y con unas profundas ganas de cometer homicidio en la humanidad del sujeto.
¿A esto hemos llegado? ¿Nos importa más una parranda de desconocidos que la persona que tenemos en frente? ¿Esos “seguidores” van a estar ahí cuando tengamos problemas, estemos solos o necesitemos ayuda? ¿Tiene más importancia una red social, que un ser humano?
Sonaré egoísta, sí, pero no me importa, ya que, si usted salió conmigo para vivir pegado a su celular, mejor váyase para su casa y yo organizo plan con alguien que si disfrute de mi compañía.

Por lo anterior, he llegado a pensar que la vida sin Wifi vale mucho más la pena, porque los mejores momentos de la vida, se disfrutan sin estar conectados, pensemos en una puesta de sol, la primera mirada con esa traga mal administrada, las cosquillas en el estómago ante el primer beso, los logros profesionales y tantos otros aquellos instantes que bien vividos pueden ser eternos. Pero muchos ni ven eso por estar pendientes de cuantos “likes” tiene la foto que publicaron.

Así las cosas, soy una amargada, cansona y hasta controladora por preferir estar al 100% con una persona, disfrutar su compañía y atesorar recuerdos… Si usted es como yo, quedamos pocos.

lunes, 13 de junio de 2016

Esto no es una tuza...



El mundo se volvió pequeño, las distancias eternas pasaron a ser horas de avión y los recorridos ya se suman en millas; lo anterior hace que, nosotros, la generación de adultos jóvenes, seamos más viajados, recorridos y tengamos sed del mundo, por ende, es común ver a partir a nuestros amigos hacia uno o varios países por un término fijo o quizá de manera indefinida… Sin embargo, no por ser común uno se acostumbra a despedirse de alguien que ha sido parte de tu vida, ha compartido tus alegrías, tristezas, rabias, locuras y todas aquellas emociones que de una u otra manera nos hacen hueco en el corazón, vacío en el estómago y millones de lágrimas en los ojos.  


Hoy con los ojos encharcados y la vista distorsionada a causa de las lágrimas, dedico esta entrada a una persona hipermegaespecial e importante en mi existencia, esta mujer que en pocos días dejará la comodidad de este país al que llamamos hogar para vivir una aventura nueva, conocer culturas, calmar el hambre de mundo y demostrarse a sí misma que es capaz.

Pero esto, no es una tuza, es un hibrido entre la tristeza por ver partir a alguien, combinado con la alegría y el orgullo de ver cumplir un sueño. Quienes han viajado entenderán que cortar las alas a quiere volar es un sacrilegio y por más que quedemos más aburridos que un tiburón entre un tetero, nuestro mejor amigo será Facetime, Skype, las llamadas de Whatsapp y hasta el video chat de Facebook, para así poder compartir con esa persona algunos de los momentos donde quisiéramos tenerlos al lado.

Entonces a ti personita de mi vida que te vas… Vive, lucha, sueña, pelea, defiende tus puntos de vista, tus ideales y tus metas, estaremos lejos, no nos veremos en un tiempo, nos extrañaremos, quisiéramos que las cosas fueran diferentes, pero ambas tenemos la certeza que esto es lo correcto y lo necesario. Sabes que contaras conmigo donde quiera que estés, independientemente si el horario es imposible, los climas diferentes y hasta el idioma sea otro, en todo momento estaré disponible, para lo que sea. Es tiempo que vivas tu vida sin anclarla a nada, a nadie, sin miedos, sin inseguridades, con la energía puesta en lo que quieres llegar a ser.
Nunca se te olvide, somos como los Scout: “Siempre listas, siempre presentes”; te quiero con el alma y aquí siempre estaré.

A ustedes quienes leen este blog, quisiera pedirles un favor, recuerden a todas esas personas que quieren y que están lejos, llámenlas, escríbanles, expresen todo lo que sienten por ellas, muchas veces nos quedamos callados, por bobos, por miedosos, por no hacer el oso, sin saber qué, al mostrar nuestro lado humano, nuestro corazón, es cuando más acercamos aquellos que queremos. Ah, también gracias por leer todas y cada una de las ocurrencias de mi día a día. 

miércoles, 8 de junio de 2016

Friendzone o Sexzone... Eh ahí el dilema!



Por vainas varias que me pasan en mi día a día, recordé un blog el cual leía y me sentía identificada, puntualmente me transporté a una entrada titulada: “El novio, una especie en vía de extinción”, el blog es “A diestra y siniestra” y el link es el siguiente:




El punto de la autora es que como su nombre lo indica amar esta escaso, cada día nacen nuevas denominaciones para las relaciones abiertas y cerrar el trato es prácticamente imposible. Dicho escrito es del 28 de julio de 2011, hoy 8 de junio de 2016, casi 5 años después, puedo decir que “el novio” se extinguió, muy a pesar de todas y cada una de las románticas enamoradas del amor, ese espécimen es un ser mitológico que pronto estará en los museos. Lo de hoy es movernos en dos variantes, Friendzone o Sexzone.

La Friendzone, lleva un tiempo incurriendo en el mercado, a veces amada, otras veces odiada, pero nunca olvidada, se define como aquel país al cual entras, pero nunca sales, allí somos enviados con o sin nuestro consentimiento por aquellas personas para las cuales nos faltó un centavo para el peso, porque somos lindas, chéveres, inteligentes, independientes, pero simple y sencillamente no hubo click, ante eso, empaque y vámonos, porque si hay algo peor que la Friendzone, es que nos quieran a medias o ni sepan que quieren de nosotras, ya que el click es o no es, blanco o negro, gustas o no; aunque, tipos tibios hay muchos, pero no se dejen engañar de la carreta.

La Sexzone, un poco más divertida y picante que la anterior, pero para la cual hay que tener una madures mental considerablemente alta y el corazón en un congelador. Dícese de aquella circunstancia de la vida, donde a punto de inmolarnos a causa del verano que ya va en calentamiento global, con daño del 70% de la capa de ozono, decidimos entregarnos a los placeres de la carne y pasar por las sabanas a todo aquel espécimen que nos llame visualmente la atención. En principio, suena interesante, sin embargo, con el paso de los días, los meses y los años, ocurre al igual que en la oferta y la demanda, a menor precio, mayor consumo, por ende, no es que se esté muy cotizada, es que es de muy fácil acceso; esto poco a poco repercute en el ánimo de la persona y en casos extremos afecta su autoestima.

Teniendo claro panorama y habiendo estado en ambos lados de la barrera, una y mil veces prefiero ser friendzoneada, ya que así tendría valor quien soy como persona, podría disfrutar del otro por quién es, disfrutar de la vida sin matarme la cabeza con ¿Cuándo volverá aparecer?  Y otras dudas recurrentes que nacen de la Sexzone; sobre todo porque hay momentos en la vida donde la tranquilidad vale oro, pero el costo es ser sinceros consigo mismos, defender lo que realmente queremos así seamos tentados una y mil veces con fantasmas que nada bueno traen, finalmente decir, no gracias, estoy mirando.